Anoche se hizo entrega de los premios TP de Oro, cuyos sus treinta años de historia sólo sirven para darle olor a naftalina. Y eso que había alfombra roja (despliegue de recursos y medios), más como mera anécdota que como aporte de glamour, y es que lo que gusta un photocall en este país es algo para estudiar en la facultad.
Tampoco hubo mucho que comentar, en definitiva fueron unos premios de televisión aburridos que irónicamente ni fueron retransmitidos (porque eso no hay canal de TDT que lo soporte, ni para tenerlo de fondo en las pantallas de los gimnasios), aún pretendiendo ser el equivalente de los Emmys en este nuestro país. <Inserte su carcajada aquí>
Luego querremos proyectar imagen internacional, menos mal que siempre nos quedará el aceite y el jamón serrano.
Al final premiaron las mismas cosas de siempre: Ana Rosa, Matias Prats, SLQH (¿todavía hay ganas de premiar esto? ¿Damos alas para que nos torturen con el mismo cuento otro tiempo más?)…y todo el show para que al final el titular de la noche sea que Sarita se ha quedado sin su TP. Sin premio pero con dos razones de peso para ganarlo, que asomaban del modelito Gucci más trillado en las revistas que ella misma.
Vengo a chuparte la sangrezzzz
¡¡Cómo habéis sido capaces, lectores de TP, de dejar a la niña sin su premio!! Estando a punto de desaparecer de la tierra en cuanto a masa corporal se refiere (televisivamente no caerá esa breva …o brevas), habría sido lo esperado.
Porque al fin y al cabo qué puede esperarse de unos premios otorgados por un público que llama a la homónima revista Telepograma.
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